

Tenía muchas ganas de conocer este
recién dos estrellas, el primero de nuestra región.
Nunca había comido
allí, si pasado por delante varias veces
así que el entorno y paisaje paradisiaco ya lo
conocía, os aconsejo conocerlo.
Teníamos reserva para las 14:00 y llegamos a las 13:30, como era pronto y aunque nos ofrecieron sentarnos ya a comer, nos
apetecía tomar algo antes
así que tomamos un vino, al que posteriormente nos
invitaría la casa, en una
entradina cubierta muy acogedora que tienen, al calor de una estufa-chimenea.

El restaurante tiene dos comedores, uno en la planta baja y otro en la segunda planta.
Comimos en el de la planta baja, en mi
opinión el más bonito y acogedor, techo de madera blanca, vigas de madera, paredes de piedra, suelo de alfombra oscura, muy rústico y acogedor, al fondo una chimenea "de las modernas".


Entramos a las dos y
estábamos solos, la gente
empezó a llegar sobre las 15 y a las 15:30 se
sentó la última mesa, lleno total.
Nos decidimos por el
menú gastronómico de Nacho Manzano (80
eur+
iva), compuesto por sus últimas creaciones.
Hay dos
menús más, uno de
clásicos y otro de cocina tradicional, se pueden ver con sus correspondientes precios en su
web.
Había varias cosas en carta que me tiraban mucho, en la mesa de al lado llegaron una cigalas del
cantábrico que casi me desmallo...sin palabras.
La
única condición que pusimos al camarero era que
queríamos ampliar el
menú para probar las croquetas y el arroz con leche.


De beber nos decidimos por un
Dr.
Bürkling-
Wolf Ruppertsberger 2007 que estando rico no tiene nada que ver con el
hermanísimo del 90, un error haber probado primero el del 90
jeje.
También cayó un Borgoña, un
Bourgogne Rouge 2005 de
Pierre Labet del que esperaba bastante más.

Nos traen una mantequilla de
cítricos, una mantequilla con un fuerte sabor a limón que la hacía más amable, menos grasa.
Encima una pasta de aceituna.

De entrada nos traen una crema de quesos asturianos.
Sorprendentemente rica, me gusto tanto que después de jugar un rato a adivinar que quesos
traía pregunté al camarero, me dijo,
después de preguntar en cocina, que llevaba
Gamoneu,
Cabrales (hasta
aquí acerté), Torta del Casar y queso fresco. Francamente bueno.
Pena de no saber las proporciones jeje, habrá que investigar.


Croquetas
Dos croquetas para cada uno,
bechamel fina, sutil y delicada, rebozado perfecto.
Estaban exquisitas pero no son las mejores que comí, y es lo que esperaba
después de
oír alabarlas tanto. Las
comparaciones son odiosas.
Y ahora empieza el
menú gastronómico.

Aguacate con anchoas, parmesano, piñones y albahaca.
Aguacate en su punto perfecto de
maduración, una buena anchoa aunque no de las de recordar, sin espinas y en su punto de sal, una espuma de parmesano y unos piñones.
Me gustó en conjunto aunque tampoco me emocionó.


Oricios al natural con holandesa acidulada y
hierbas aromáticas sobre
yogurtMe daba un poco de miedo, hay ciertos productos con los que me da
pánico hacer cosas "raras" y no acababa de ver esa holandesa
ahí, pero me gustó el plato.
Una fina holandesa
gratinada, ligeramente acidulada que refrescaba lo justo, le quitaba potencia y pesadez, en el fondo
oricio puro, en la segunda foto levanté la holandesa y se ve el
oricio.
Posiblemente el mejor plato de la comida.


Vieira rustida con callos de Bacalao.
Ración generosa de vieira, perfecta de sabor, textura y punto.
Los callos de bacalao un poco flojos para mi gusto, muy neutros.
Las
fabinas de mayo absolutamente perfectas, poco hechas, llenas
mmm.
Por ahí andaban también unos perretxicos.

Ensalada de
fabesAtrevido plato y
algún matiz como el agua de tomate muy
mugaritz...
En la base un agua de tomate, la crema verde es lechuga, todo recordaba a lo que es aunque no era un sabor potente.
La "lechuga" quedaba en suspension en el agua de tomate haciendo un efecto visual "divertido".
Unas
fabas frías, un polvo de chorizo y una especie de
mousse del
compangu que era muy potente y supongo que
mayoritariamente morcilla.
Para rematar un trozo de
panceta???, con ese punto perfecto de plancha, rustido.


Puerros
jóvenes con zanahorias de la huerta, espinacas y mayonesa de cocido.
Plato en el que
sobresalía la
cocción de los vegetales, excelente para mi, para los más
clásicos seguro que poco hechas.
La mayonesa del cocido-ignoro el porqué del nombre de mayonesa- era un caldo líquido y suave del cocido, sabroso y delicado.

Salmón tibio con coliflor espumosa y en
cus cus, patatas a la parrilla y hojas
ahumadas.
Exquisito taco de
salmón, no quiero imaginar como deben ser los de nuestros
ríos...
El
salmón era salvaje, de
Alaska, con un olor
intensísimo.
Destacable el punto del
salmón, imagino que hecho al
vacío,
IM PRESIONANTE, en dos palabras.
La espuma de coliflor con un
puntín picante y ahumado muy
prestoso.
La patata sobresaliente
también.

Pescado del
díaEl día que fui había merluza en su jugo.
Muy buena merluza, no te das cuenta de lo que es la merluza hasta que la comes buena, punto perfecto.
Sólo eché de menos un golpe de parrilla al final para tostar un
pelín la piel.
El fondo de la merluza es otro cantar.
Correcto de sabor, de la merluza tampoco se puede sacar oro en cuanto a sabor se refiere, pero la textura no me gustó nada.
Me imagino que
estará de
xantana hasta
atrás, muy espeso y artificial, no me gustó nada, una pena, pero eso irá en gustos.
Complementaba el plato una borraja perfecta.

Lomo de cordero con
yogurth especiadoDos trozos de lomo, perfecto de punto, casi crudo por dentro pero perfecto de textura y temperatura en el interior.
Una base de fondo de cordero, sabroso y contundente.
Ah, y la molleja, madre
mía la molleja, sin palabras.
El
yogurth especiado (
curry probablemente) no lo
comí, no me gustó la
combinación.

Cremoso de aguacate con
limón y
café.
Refrescante postre o
prepostre.
En el centro (no se ve en la foto) un cremoso de aguacate
sin más misterios, aguacate puro.
Una tierra de
café que si la tomabas sola era un
pelín fuerte pero que con el conjunto armonizaba a la
perfeccción, todo cubierto por una crema un
pelín cítrica.

Sacher de frambuesa
Postre para
chocolateros, hubo quien tuvo suerte y comió uno y medio jeje

Arroz con leche
De los mejores que comí, o el mejor, no sabría decirlo, tendría que comerlos seguidos, pero toda una fiesta, espectacular.
Con los postres y por invitación de la casa nos trajeron un vino dulce, un Sauternes del que no recuerdo nada.
Con los cafés llegaron unos petits fours, una gominola de frambuesa y un bombón de ron, de nuevo para chocolateros.
Servicio perfecto durante la primera mitad del menú, luego se llenó el comedor y hubo algún tiempo de espera mayor de lo que debería entre plato y plato, pero nada exagerado y se compensó con un servicio perfecto.
El pan muy bueno, un trozo de una barra recién horneada, una corteza perfecta, pero se echa de menos un poco más de variedad.
Disfruté con la comida y con la cocina de Nacho Manzano, pero no me quedó ningún plato en la memoria, no llegó a ese punto de emoción ninguno, lo cual no quiere decir nada porque aquí entran en juego mil factores, pero esa mi impresión y ese será mi recuerdo.